El día estaba tan asoleado que las nubes parecían estar pintadas en el cielo. Todo lucía brillante y hermoso, y yo me sentía radiante y feliz. Era como si mi infancia y mis sueños de la boda perfecta se hubieran unido en este momento.
— ¿A qué hora vamos a ir a la capilla? —
preguntó Clau, se notaba a leguas que estaba muy nerviosa, yo sonreí un poco.
— Dentro de diez minutos, pareces más ansiosa que yo — respondí con una sonrisa tranquilizadora.
Ella se sentó en el sofá, moviendo la pierna c