Los últimos días habían sido una auténtica locura; prácticamente estaba viviendo en la oficina y Kendall, venía a traerme comida y a regañarme por dejarla sola durante tanto tiempo. Yo quería estar con ella, pero el trabajo me lo impedía.
El desastre que había hecho Domenic con mis negocios era muy complicado, y yo estaba haciendo todo para poder recuperar el dinero que ya había invertido.
Toda la oficina estaba repleta de documentos y expedientes, como si un tornado hubiera pasado por allí, la