Abrí los ojos y me levanté, mire a mi alrededor y me baje de la cama, me pase las manos por la cara, yo era una estúpida.
Salí de la habitación, el olor a café inundó mi nariz.
— Pensé que no te ibas a levantar — Me dijo Caesar.
Él se acercó a mi y me entrego una taza con café.
— Dime que te vomité encima — Le dije.
Él arrugó el entrecejo.
— ¿No recuerdas lo que pasó ayer? — Me preguntó.
Yo negué con la cabeza haciéndome la loca, recordaba claramente todo lo que le había dicho y lo que él me ha