Caesar empezó a gritarme por teléfono, pero yo no le entendía que me decía.
— Voy al baño — Le grite también.
empecé a pasar por la multitud para abrirme paso al baño, entre y cerré la puerta con seguro.
— ¡Dónde carajo estás Kendall! — Me grito.
Yo me detuve de inmediato, aparte el celular de mi oreja y lo quedé mirando.
Este tipo idiota como se atrevía a gritarme.
Volví a ponerme el celular en la oreja.
— ¡No me grites! — Le grite.
— Si yo fuera Paulina tu no me gritarías —Le dije.
— Lo sient