**MAGNUS**
“Nubia tiembla como un conejo acorralado en la nieve. Pero mi lado protector no se confunde con amor, y esta niña tiene que entenderlo antes de que sea tarde”.
La biblioteca del bufete en Ginebra era un témpano de hielo. Nubia permanecía sentada en el borde del sillón de cuero con las manos juntas sobre el regazo, mirándome con unos ojos desorbitados por el pánico, encogida bajo la sombra de mi envergadura colosal.
Su fragilidad era tan evidente que activar mi instinto defensivo fue