**MAGNUS**
Salir de Belgravia antes del amanecer, evitando cruzar su mirada, fue la única manera de no quedar atrapado para siempre en su cama.
El jet privado recortaba el cielo plomizo sobre Suiza con una parsimonia helada. Dejé a Amara dormida entre las sábanas de roble, envuelta en mi chaqueta oscura tras una noche de pura demencia carnal, sabiendo que al despertar su obsesión desquiciada le iba a incendiar las venas al no encontrarme a su lado. Pero las cuentas de mi padre en Glasgow no se