67. La verdad Que Quema
Shaya sintió el impulso de irse, pero sus piernas no respondían. Todo lo que había oído podía cambiar el curso de los acontecimientos, incluso el enfrentamiento empresarial entre ellos. Si Santiago descubría que su vida era una mentira, sería capaz de cualquier cosa.
Esa tarde regresó a su oficina con la mente en llamas. Eryx la estaba esperando, revisando documentos en su escritorio. La miró en cuanto entró, notando el temblor apenas perceptible en sus manos.
—¿Qué ocurre, Shaya? —preguntó, de