Por Louise Connelly.
Mientras estamos en el terreno, mi papito y Shanny se concentraron en ver y revisar medidas con ayuda del capaz y unos trabajadores. Y debo decir que varios se quedaron mirando embobados a Shanny, por lo que vi a mi papito bufar varias veces.
Yo busqué un lugarcito que tuviera sombra y me senté a dibujar en mi iPad, mientras me comenzaban a llegar mensajes al chat grupal.
TV. “¿Cómo va todo? No se han reportado…”
LM. “Esperando instrucciones, desayunando unos deliciosos huevos benedictinos “
Yo. “ Perdón, en la obra. Se me olvidó avisar”
AC. “Estoy muy ansiosa con el abuelo por saber si todo esto funciona”
YO “En teoría debe funcionar “
AC. “Eso espero, mi tesoro, eso espero”
LM. “Por lo pronto, después de mi delicioso desayuno, iré a la capilla que tenían ya pactada con mi queridísima V.”
Yo “Súper, recuerda preguntar todo lo que te pedí”
—¿Qué haces, cariño?—era la bruja esa de la pesadilla que me mira como si fuera una basura en su zapato.
—Nada del otro mundo