Por Louise Connelly
Cuando llegamos al Noria High Roller, les preguntan a mi papito y a Shanny que si quieren tener un Bar tender dentro de la cabina que nosotros vamos a utilizar, a lo cual tanto mi papito como ella dicen que “no muchas gracias”, pues van con una niña, es decir yo, duramos más o menos media hora, mientras damos la vuelta en el Noria High Roller y pudimos tomar unas fotos muy bellas del panorámico de Las Vegas; una vez nos bajamos del Noria fuimos al distrito de las artes y ahí me volví loca, maravillada por todas las pinturas en las paredes, o como los llaman acá graffitis que hay en el lugar, sin contar las galerías alternativas y las demás obras que exponían en la calle, obviamente no perdí la oportunidad de decirle a mi papito que nos tomara una selfie junto a Shanny, y para esta foto le pedí a ella que me alzara para quedar a la altura de los dos.
—¡Digan queso! —gritó mi papito y ambas le hicimos caso. Mi papito tomó varias fotos y nosotras hicimos poses chisto