El aroma de Luvioc se hacía más fuerte, comenzaba a correr con mi mayor velocidad para lograr alcanzarlo. Tenía los sentidos más activados que nunca, el poder corría por mis venas. Aunque estuviera tan malherida, mi dolor disminuía por la fuerza creciente. Era mi hijo, lo sentía como si tuviéramos la misma sangre y nuestra conexión fuera demasiado fuerte.
El camino se hizo corto porque me impulsaba el amor.
Llegué y me arrojé hacia el barranco, pensando que mi cachorro estaría agarrado de algun