Karly se sentó a mi lado, acercándose tanto a mi que sentía su aliento en mi rostro. Era el aroma del azufre, mezclado con perfume de alta calidad. Sus ojos penetrantes me hacían sentir algo intimidada, pero no dejé que mi instinto de omega me hiciera someterme tan fácilmente.
—Debe ser insoportable tener que verme en mi mejor momento. —dijo Karly, regodeándose. Estaba alegre, con una sonrisa de oreja a oreja.
—No creí que ser rechazada podía ser el mejor momento de alguien. —rodé los ojos, tra