La suerte estaba echada. Goth y Luvioc estaban huyendo de la furia de la mafia. El acto de guerra que habían provocado sería una mancha imposible de borrar. Ese asesinato no pasaría inadvertido. La mafia se preparaba para exterminar a todos los lobos que estarían en ese bosque, los cazarían como si fueran las presas.
—Ellos deben morir. —dijo Goth, con la mirada iracunda e irracional. —Los cazadores deben morir o…
—Se unirán a nuestros enemigos. Ese es tu principal temor ¿No es así? —preguntó o