Cap. 87 Que sigan dudando.
Dayana lo miró, sintiendo el amor y el respeto en su oferta. No era una exigencia. Era una posibilidad.
—Tal vez —dijo suavemente.
—Pero no ahora. Ahora quiero disfrutar de esto. De lo que soy aquí. Los recuerdos… vendrán, o no. Pero lo que siento, lo que hemos construido, eso es real. Y es más que suficiente.
Ares la besó, un beso lento y profundo que sabía a paz, a promesa, a un hogar por fin seguro.
En la penumbra del balcón, con las luces de la ciudad titilando como un manto de estrellas a