Cap. 75 Y ese… fue el mejor reporte de progreso que he recibido en mi vida.
No fue el beso tímido o confuso de antes. No fue el gesto de alianza táctica de la conferencia de prensa. Fue un beso apasionado, desinhibido, cargado con toda la adrenalina del triunfo, la gratitud y algo más profundo, algo que estaba renaciendo de las cenizas de su memoria y floreciendo en el presente. Sabía a pesto de la noche anterior y a futuro.
Ares se quedó rígido por una fracción de segundo, el shock absoluto paralizándolo. Luego, con un gruñido ahogado que era mitad sorpresa, mitad rendición, respondió.
Sus brazos se apretaron alrededor de su cintura, levantándola del suelo un instante, devorando el beso con una intensidad igualada, como si hubiera estado esperando este momento, este verdadero contacto, desde que ella despertó con ojos de desconocida.
Fue Alessio, apretado entre ellos y probablemente confundido por el apretón, quien soltó un quejido de protesta. El sonido los separó.
Dayana jadeaba, los labios hinchados, las mejillas encendidas de un rubor que no era de verg