Cap. 63 Hablemos de negocio.
La sala de juntas auxiliar era pequeña, íntima, con una mesa para cuatro personas y una vista lateral a los rascacielos vecinos. Dayana entró con una serenidad que era puro teatro.
Su postura era segura, la de quien cree tener el control porque ignora la profundidad del abismo. Se sentó frente a Héctor Ramos con una sonrisa suave, casi ingenua.
—Señor Ramos, buenas tardes —saludó, su voz, un hilo de miel.
—Tenemos que hablar de negocios. Usted sabe, todo se precipita, y es mejor hacer las cosa