Cap. 44 ¿Y qué hiciste?
La tormenta había amainado fuera, pero dentro del Penthouse, una más silenciosa y profunda rugía en el corazón de Dayana. Alessio dormía en su cuna, un oasis de paz en medio del caos. Ares, desde el otro extremo del sofá, observaba cómo Dayana acariciaba el borde de una manta, sus ojos perdidos en un punto lejano, llenos de una tristeza que le partía el alma.
—¿Crees que de verdad no estoy lista para esto? —preguntó ella de repente, sin mirarlo, su voz era un susurro frágil en la penumbra.
—Par