Cap. 44 ¿Y qué hiciste?
La tormenta había amainado fuera, pero dentro del Penthouse, una más silenciosa y profunda rugía en el corazón de Dayana. Alessio dormía en su cuna, un oasis de paz en medio del caos. Ares, desde el otro extremo del sofá, observaba cómo Dayana acariciaba el borde de una manta, sus ojos perdidos en un punto lejano, llenos de una tristeza que le partía el alma.
—¿Crees que de verdad no estoy lista para esto? —preguntó ella de repente, sin mirarlo, su voz era un susurro frágil en la penumbra.
—Para ser madre… Con esta cabeza rota, con esta sensación de tener aún 18 años atrapada aquí —se tocó la sien.
—Me rebelo, sí. Pongo unicornios y contesto. Pero no significa que no sienta… que estoy equivocada en casi todo. Que todo lo que hago es adivinar. ¿Y si adivino mal con él? —Su mirada se dirigió a la puerta de la habitación del bebé.
Ares se movió, pero no se acercó. Sabía que cualquier gesto brusco la asustaría.
—Dayana, no hay una forma "correcta". Lo estás haciendo perfectamente. Él te