Los hilos del destino.
Felipe no aparece durante el resto de la mañana, por lo que tendré que almorzar sola como otras tantas veces. Decido llamar e invitar a Paola para que me acompañe.
—Pao estoy sola en casa ¿Almorzamos juntas?
—Lo siento tía, hoy iré con Marcelo a casa de sus padres. Para la próxima ¿Vale?
—Claro, no hay problema. —exhalo un suspiro.
—¿Te ha ocurrido algo? —pregunta con preocupación.
—No, nada. Sólo no quería almorzar sola.
—De verdad siento no poder ir, pero si deseas al volver de cas