Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mañana se deslizaba con una calma inusual, como si incluso el sol hubiese decidido despertarse más lento. La ciudad, que tantas veces había sido sinónimo de caos, rugidos de motores y agendas apretadas, se sentía lejana. Difusa. Silenciosa. Solo el canto ocasional de un pájaro y el roce de las sábanas acompañaban mis pensamientos.
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