Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mesa estaba iluminada por la luz temblorosa de las velas, el vino tinto descansaba en copas de cristal apenas tocadas, y el aroma de la cena —una mezcla de mantequilla, romero y pan recién horneado— flotaba en el aire como una caricia nostálgica. Era exactamente como lo habíamos querido: simple, íntimo, solo nosotros.
Un año.







