Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana llegó envuelta en una niebla espesa que parecía reflejar mi interior. Las cortinas del hotel se movían con la brisa marina, y el café humeaba entre mis dedos, pero el calor no lograba disipar el escalofrío que me recorría el cuerpo. Había dormido mal. Me revolví entre las sábanas mientras mi mente volvía una y otra vez al mismo punto: la carta. Ese sobre cerrado que aún reposaba sobre la mesa, como un animal dormido que podía des







