Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl aire aún olía a pólvora.
A peligro.
A muerte.
El caos en la empresa había sido contenido, pero las huellas del enfrentamiento seguían allí: el suelo cubierto de vidrios rotos, las marcas de bala en la pared, la sensación de que, en cualquier momento, alguien más podría aparecer y continuar lo que había quedado inconcluso.
Pero esta vez…
Esta vez no había más guerra.







