Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire estaba cargado de electricidad, denso, impregnado con esa tensión insoportable que precede a una tormenta.
La diferencia era que esta tormenta no traía lluvia.
Traía muerte.
Traía sangre.
Y esta vez, no había escapatoria.
Lo supe en el instante en que recibí la llamada de Laura a primera hora de la mañana.
—Algo anda mal —susurró al otro lado de la línea—. Hay mov







