Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche olía a pólvora, a metal oxidado y a traición.
El cielo estaba cubierto por un manto denso de nubes, como si el universo entero hubiera decidido ser testigo mudo del infierno que estaba a punto de desatarse. Sofía ajustó el auricular en su oído, sintiendo su corazón retumbar contra su pecho con una furia desmedida. A su lado, Santiago revisab







