Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa puerta crujió cuando Leo la cerró tras de sí. El reloj en el recibidor marcaba las 12:43 a.m. El silencio en casa era denso, como una sábana pesada cubriéndolo todo. Pero no estaba vacío. Lo supo de inmediato. Lo sintió.
Un destello de luz provenía del salón. Una sola lámpara encendida. Y allí, en medio de la penumbra,







