Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo hubo paz esa noche.
El silencio de la casa era engañoso. Aunque el reloj marcaba más de la medianoche, y Sofía dormía abrazada al cuerpo tibio de su esposo, el corazón de Santiago latía con fuerza, con una inquietud que lo obligó a deslizarse fuera de la cama sin hacer ruido.
Algo se había qu







