—¿Hay algo que no sea de tu agrado? —La voz de Derek resonó detrás de ella, su tono inusualmente suave.
Naomi se giró, una pregunta escapando de sus labios.
—¿Hay más sorpresas?
Derek no contestó. Sabía que cualquier palabra incorrecta podría arruinar la paz frágil que se había instalado entre ellos. Naomi, sin esperar una respuesta, se dirigió a las escaleras.
—Deberías ocupar un dormitorio en esta planta. —la voz de Derek la detuvo.
Ella lo miró, extrañada, el corazón latiéndole con una mezcl