OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 66.
No pude reaccionar, mi cuerpo seguía en pie solo porque Héctor me sostenía con fuerza, porque sus brazos eran el único ancla que me impedía desplomarme por completo. Mi mente, en cambio, estaba muy lejos de allí, atrapada en un espacio vacío donde la realidad no lograba entrar.
Era mi madre….
El mundo dejó de tener sonido, no escuché el murmullo lejano de la fiesta, ni los pasos apresurados del equipo de seguridad, ni siquiera mi propia respiración. Solo veía su cuerpo tendido sobre la hierba h