OBLIGADA A PERDONARTE. Capítulo 4.
Nunca quise ser militar.
Es una verdad que tardé muchos años en aceptar sin sentir culpa, como si admitirla fuera una traición imperdonable. Pero lo cierto es que esa vida nunca me perteneció realmente. Me la pusieron encima como una armadura demasiado pesada, diseñada por otros, ajustada a expectativas que no eran mías.
Mi padre fue militar toda su vida. O casi toda. Hasta que un accidente lo dejó fuera, con una baja forzada que lo persiguió como una sombra silenciosa el resto de sus días. Nun