OBLIGADA A PERDONARTE. Capítulo 17.
Apenas estaciono frente a las empresas Levine, saco el teléfono del bolsillo, marco el número de Sebastian. Un tono, dos, tres…Nadie responde.
La llamada termina sola. Aprieto los labios y vuelvo a intentarlo, esta vez ni siquiera espero demasiado. Cuelga directamente al buzón de voz.
—Vamos... contesta.
Intento una tercera vez, el mismo resultado. Bajo lentamente la mano, no puede estar tan ocupado como para no responder una sola llamada, una idea comienza a abrirse paso en mi cabeza, una que