OBLIGADA A PERDONARTE. Capítulo 18.
El trayecto hacia las empresas Silverstorm comienza envuelto por un silencio incómodo.
La lluvia finalmente ha cesado, pero las calles de Chicago continúan brillando bajo el reflejo de los semáforos y las luces de los edificios. Conduzco con ambas manos firmes sobre el volante, mientras Sarah permanece inmóvil en el asiento del copiloto.
Lleva abrazada contra el pecho una caja de plástico transparente donde descansan varios discos duros, algunas carpetas chamuscadas y los pocos prototipos elect