Capítulo 69.
Después de liberar a Sophia y darle las indicaciones necesarias, me apresuro a subir las escaleras de regreso a la habitación, esperando que no sea demasiado tarde, y pueda volver al baño para fingir que nada ha ocurrido.
Pero cuando llego al pasillo de la segunda planta de la mansión, y observo a un grupo de confundidos guardaespaldas en la puerta de mi prisión, comprendo que eso es imposible.
Al verme en las escaleras, Gabriel furioso sale de en medio de sus guardaespaldas, acercándose a mí y me tomó de un brazo con fuerza, mirándome a los ojos lleno de furia.
Antes de que pueda decir algo o excusarme, Gabriel furioso me arrastra de regreso a mi habitación, mi prisión.
—¿Creías que podrías escapar? —pregunta Gabriel furioso.
—Gabriel espera, escúchame… —pido comenzando a asustarme.
Usando mucha de su fuerza, Gabriel me lanza a la cama y se sube sobre mí, haciéndome jadear suavemente por el temor.
Mi mente actúa lo más rápido posible, intento pensar en las posibilidades de lo que deb