Capítulo 66.
Un jadeo escapó de mis labios cuando siento las manos frías de Gabriel comenzar a presionar mis pechos, tomando uno de mis pezones para masajearlo entre sus dedos y tirando de este suavemente, para luego acercar un instrumento de frio acero a mi piel.
—Según leí en internet en una guía para principiantes, este tipo de pinzas en sitios sensibles, pueden causar mucho placer si lo hacemos de manera adecuada, ¿Quieres intentarlo? —preguntó Gabriel con una sonrisa.
Antes de que yo pueda responder,