Capítulo 44.
Con las mejillas sonrojadas por la vergüenza, enredo mis dedos en los cabellos rubios de Gabriel, mientras mis labios se abren para soltar suaves gemidos de placer.
—Gabriel… Eso… Se siente tan bien —susurro entre gemidos.
Completamente desnuda sobre su cama, tengo a Gabriel sobre mi cuerpo, con sus cálidos labios envolviendo mis pezones, estimulandolos con ganas, chupandolos y tirando de ellos en sus labios, hasta el punto que me hace retorcerme de placer.
Por lo general Victor no me tocaba ta