Capítulo 36.
Después de que Gabriel se va y me deja sola en la que se convertirá en mi nueva habitación privada, lo que hago es ir al baño para decidir tomar una ducha rápida.
Mi cuerpo entero estaba cubierto de sudor y tierra, ya que había estado corriendo por toda la ciudad de Chicago descalza en la mañana, así que mi aspecto no era el mejor del momento.
Asqueada hice a un lado la camiseta y la ropa interior que tomé prestadas de Víctor, dejándola en una esquina. Pero justo cuando iba a quitarme el collar de cuero que él me puso, me detuve en seco.
Entonces recordé el momento tan especial en el que él me entregó ese collar que supuestamente nos unía a ambos, como si fuéramos una pareja o algo semejante.
Por lo que al quitarmelo del cuello, por algún motivo sentí una tristeza enorme inundándome, presionando aquel pedazo de cuero entre mis dedos con fuerza, sintiendo como los adornos de oro se clavaban en mis palmas.
Sé que fue una ilusión, todo lo que viví al lado de Víctor Silverstorm no fue