CAPÍTULO 44
CHARLOTTE SLINDER.
La muerte de su amiga fue lo más fuerte que le tocó vivir. Era como pisar un suelo extraño. Un suelo llamado realidad. Ni siquiera había tenido oportunidad de despedirse.
La última vez que la había visto fue cuando le cerró la puerta en la cara. Todo había terminado mal con ella y eso le carcomería la conciencia por siempre.
Charlotte miró su cajón bajar estando en el cementerio. También despidió a Alan tras dejar una rosa en su ataúd. Dos muertes en el mismo