CAPÍTULO 33
ALAY BENJAMIN.
—Tenías que ver la cara de tus padres cuando te vieron en esa fiesta. Es como si hubieras matado a alguien, pero no lo hiciste y eso es horrible. Eso nota lo exigentes que son contigo—se ríe Hugh.
Ambos estamos sentados en el césped con los pies descalzos viendo a los patos nadar en un pequeño estante. La hierba es verde, como una postal. Como si hubiese sido sacado de una foto del buscador de internet. Una postal que te demostraba la belleza de naturaleza que tení