CAPÍTULO 29
Charlotte me mira desde la distancia con rabia. Me mira como si fuese una persona que le disgustara y eso me tiene intranquila.
—No me vuelvas a hablar en tu vida—espeta ella, con lágrimas en sus ojos que no caen en su mejilla—. De verdad te lo digo.
Y se marcha, dejándome más triste de lo que pensé que estaría. Si ella quiere estar así está bien. Yo no soy el maldito problema.
—¿Todo bien?—me pregunta Hugh, asomandose por la puerta.
Asiento con la cabeza porque no soy capaz de