Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO 16
EMMA.
Me cepillo el cabello encerrada en el cuarto de baño con una tensión que daña mi cuero cabelludo. Me apoyo sobre la mesada de mármol del lavamanos y me miro al espejo, decaída.
¿Cómo pude pedirle a Eliot semejante cosa?¿Acababa de arruinar mi primera amistad sincera por una absurda calentura? Dios, soy una imbécil. Seguro no va a volver a hablarme. Seguro ya







