CAPÍTULO 41
ASHTON ECKER.
Esa misma noche que le conté a Madeleine que Alay era mi hija, decidí tomarme algo de tiempo en el despacho de la casa sólo para pensar mejor a solas, lejos de sus ojos juzgadores de ella y de todo el mundo.
Debian decirle que yo era su padre o todo acabaría mal. Sabía que Emma seria inteligente y le diría la costosa verdad como me lo dijo a mí. Ella no se andaba con rodeos, aunque sabía que le había costado porque había formado una familia con Damian. Un hombre mejor