83. Yo quiero un unicornio.
— Claro que sí, pequeña. Mi único deseo es pasar este día contigo. Además, te prometí que hoy te llevaría a la feria.
La mañana pasó velozmente para Julia, pero no tanto para Hanna, quien no podía evitar sentir impaciencia mientras esperaba que llegara la tarde.
— ¿Ya podemos ir a la feria? — preguntó la niña emocionada.
— Claro, allá vamos — respondió Julia con dulzura, depositando un beso en la mejilla de Hanna mientras la abrazaba con ternura. Estar con ella tenía el poder de disipar cualqui