80. No te pares.
Ciro no podía más que encontrarse perdido en la cantidad de sentimientos y recuerdos que parecían querer incendiar todo a su alrededor.
—Julia — jadeó su nombre tomándola del cuello, inclinándose y haciendo que alzara su cabeza y así poder besarla mientras llevaba su inflamada hombría entre sus pliegues, empujándose contra ella hasta encontrarse completamente enterrado en su interior.
La calidez con la que su hombría fue envuelta casi lo hizo correrse, cuatro años en los que Ciro no había vuelt