66. No puedo obligarte a hacer algo que no quieres.
La compañía de Julia era algo que Ciro no dejaba de disfrutar, su esposa era un enigma que no dejaba de sorprenderlo en cada nuevo descubrimiento que hacía de ella.
No entendía como era que él había creído que ella era una mujer débil. Todo lo contrario Julia era excepcional todo lo que había esperado en una mujer, por lo que cada vez se le hacía más difícil imaginar una vida donde ella no estuviera incluida, todo iba muy bien entre ellos hasta que ella tocó el único tema que lo hacía poner de