52. Te guste o no, él es mi esposo.
Mónica se encontraba todavía en la oficina, había estado holgazaneando durante mucho tiempo y ahora tenía que hacer horas extras, algo que le molestaba. Sobre todo ahora que parecía que Ciro no tenía ninguna clase de afecto a consideración por ella.
—Todo es culpa de ella, de la maldita mosca muerta que se aprovechó de que él estaba a punto de morir para convertirse en su esposa— dijo en voz baja para ella con desprecio, No podía negarlo, se encontraba celosa, si bien Ciro jamás había volteado