29. Tú ya no eres mi esposo, ¿recuerdas?
Julia sintió el miedo recirrerla al verse atrapada por Víctor pero no dejó que la intimidara. Trató de liberar su muñeca de su agarre, pero él la sostenía con firmeza. Su mirada era desafiante, y las palabras que pronunciaba hacían que un escalofrío le subiera por la espalda solo de pensar que cumpliera sus amenazas
— No tengo por qué ayudarte en nada, Víctor. Todo lo que has hecho es inaceptable y jamás volveré a tener nada que ver contigo. — Contestó Julia, tratando de mantener la calma a pe