117. Antes de reunirte con Hanna, vas a ser mía.
Joseph tomó a la pequeña Hanna por el mentón, apretando tanto que hizo que la niña se quejara al intentantar liberarse.
— No lo diré de nuevo: guarda silencio si no quieres correr la misma suerte que tu tía Marguerite — amenazó haciendo que la pequeña así tiera mientras intentaba contener las lágrimas.
El insistente golpeteo en la puerta principal distrajo a Joseph, quien empujó a Hanna hacia atrás. La niña chocó contra la cama y luego cayó al suelo, intentando no llorar. Pudo oír cómo escucha