27. Un acto del corazón
Había pasado una hora desde Santos se encerró en el despacho con ese hombre y Ana Paula no había dejado de asomar la cabeza para ver si se abría la puerta.
— ¿Por qué tardarán tanto? — se preguntó a sí misma. Julia y Laura la observaron con cariño. Esa muchacha era completamente genuina y transparente.
— Tranquila, menina, mi nieto sabrá tomar la decisión correcta — le dijo la abuela de su esposo.
Julia colocó una mano en su pierna.
— ¿Cómo fue que llegó ese animal aquí? Pobre, debe estar at