35: Dentro de mi
Luego de ducharnos juntos, entre caricias, besos húmedos y abrazos interminables, Casius me lleva en brazos a la habitación. Ambos mojados, me tumba en la cama y luego se acomoda a mi lado, apoyando su cabeza en su mano. Sin previo aviso, pasa su mano por mi vientre hasta llegar a la entrada de mi sexo. Introduce su dedo medio en mi centro, y yo chillo mientras comienza a sacarlo y meterlo en un lento, pero constante vaivén. Casius continua sin detenerse, con cada intrusión en mi femineidad roza