Dando traspiés me arrodillo frente al inodoro y con la primera arcada que me genera un fuerte dolor abdominal, expulso lo poco que tenía en el estómago, lo cual es un líquido viscoso y amargo de color verde amarillento, casi fluorescente.
—¡Maldición! ¡Qué asco! — Balbuceo mientras doy otra arcada que me genera más dolor que la anterior y vuelvo a vomitar esa asquerosa sustancia verdosa.
—¿Cariño estás bien? —Pregunta Casius, quien entra corriendo ya vestido y peinado, como si fuéramos a u