En su primera consulta obstétrica, su esposo sostuvo su mano. Ambos miraban el monitor que mostraba a la nueva vida, mientras Alejandro entrecerraba los ojos analizando.
¡Bum! ¡Bum!
El sonido del corazón de su bebé se hizo audible en la sala y no pudo contener las lágrimas.
—Todo está perfecto por aquí —sonrió la doctora, moviendo el transductor sobre su abdomen—. Las medidas coinciden para un feto de cinco semanas.
Era difícil deducir cuándo fue el momento exacto de la concepción. Desde qu