Selene no sintió pena ni lástima por su madre. Era como si su corazón se hubiera convertido en una masa dura, sin sentimientos. Se suponía que debería conmoverse al verla siendo echada de forma tan arbitraria, pero había disfrutado de saber que se marchaba.
Se dejó caer en el sofá sin dejar de observar la puerta que acababa de cerrarse. Lucía no había avisado de su visita, así que fue una sorpresa nada grata. De hecho, se había sentido bastante bien ahora que ya no se veían tanto; era como si p